Tratamientos de Oncología Integral

Tratamientos de Oncología Integral

 

El Hospital La Milagrosa dispone en sus instalaciones de un servicio de Oncología que, atendido por el Grupo IMO, ofrece los tratamientos más eficaces y actuales, siempre de forma individualizada para cada paciente, abordando estrategias de tratamiento tanto sistémicas (oncología médica) como locorregionales (oncología radioterápica) de forma coordinada.

Desde el Área de Oncología del Grupo IMO en el Hospital La Milagrosa se coordinan todos los procesos en la atención del enfermo oncológico con el fin de conseguir dos objetivos fundamentales: el tratamiento integral multidisciplinar, y una atención personalizada y cercana trabajando de forma estrecha y en equipo para ofrecer al paciente el tratamiento más completo en cada caso, a través de un equipo experimentado de profesionales formado por Oncólogos Médicos, Oncólogos Radioterápicos, Enfermería, Radiofísicos, Psico-Oncólogos y Técnicos en Radioterapia que prestan una atención integral al paciente con cáncer.

La actividad clínica en Oncología prestada a los pacientes en el Hospital La Milagrosa abarca la prevención, diagnóstico precoz, consejo genético, diagnóstico clínico, estudio de extensión, tratamiento de oncología médica y radioterápica, así como seguimiento clínico del enfermo de cáncer de mama, tanto en su fase inicial, enfermedad localizada como avanzada.

Tratamiento sistémico en cáncer de mama
En la actualidad, el tratamiento sistémico complementario no solo depende del tamaño tumoral o de la existencia o no de afectación ganglionar axilar, sino que las características hormonales, moleculares y de expresión génica van a determinar el tipo de terapia de alta precisión para cada paciente.
La administración de un tratamiento sistémico adyuvante u otro se sustenta en determinados factores biológicos, moleculares y de expresión génica que dividen al cáncer de mama en diferentes subtipos. Por un lado, pacientes postmenopáusicas, con tumores sin factores de agresividad y la presencia de receptores hormonales positivos conducirán, tras el tratamiento locorregional, a la administración de una hormonoterapia adyuvante durante 5 años, aunque ya existe evidencia del potencial beneficio de mantener dicha terapia durante 10 años.

Al otro lado del espectro terapéutico están las pacientes jóvenes con características denominadas “triple negativo” (RE: -, RP: – y Her-2/Neu -). En estas, dada la agresividad de la enfermedad, deberá administrarse quimioterapia durante 4–6 meses, habitualmente con taxanos y derivados del platino.

Por tanto y dependiendo de estos factores, se determina el tratamiento más indicado para cada paciente. Un subgrupo de pacientes se beneficiarán de un tratamiento con quimioterapia adyuvante más o menos estándar con Adriamicina y Ciclofosfamida durante 4 meses, seguido de taxanos durante otros 4 meses (cada 21 días o en regímenes semanales). Otro subgrupo de pacientes, que constituye entre el 20 y el 25% del total, presenta sobreexpresión del gen Her-2/Neu, por lo que además de quimioterapia se debe añadir tratamiento con Trastuzumab (Ac Mo anti-Her-2) durante 1 año.

Es práctica habitual solicitar en pacientes con receptores hormonales positivos, con o sin afectación ganglionar y tumores de tamaño limitado, un estudio con plataformas génicas. El objetivo de estas plataformas es identificar pacientes con factores biológicos de buen pronóstico, que clásicamente no recibirían tratamiento con quimioterapia, pero que por sus características genéticas desfavorables se beneficiarán de dicho tratamiento y viceversa.

Las características genéticas específicas de cada tumor van a permitir seleccionar aquellas mujeres que se benefician de recibir quimioterapia adyuvante o aquellas en las que el tratamiento sistémico no mejora la supervivencia y por tanto es posible obviarlo.

En la enfermedad metastásica o diseminada conocemos diversos factores predictivos y pronósticos que van a condicionar la terapia que mayor beneficio va a producir a la paciente. Tanto la edad, como el estado menopáusico, localización de la enfermedad, velocidad de crecimiento, líneas previas de tratamiento, etc., van a condicionar la terapia sistémica a recibir. Además de la clásica hormonoterapia o quimioterapia, hoy conocemos y podemos identificar diversas alteraciones moleculares en las vías de transducción de señales (HER-2/NEU, MAPK, mTOR, VEGFR, etc.), que va a llevar a realizar tratamientos dirigidos, con mayor eficacia y menor toxicidad que con las terapias clásicas.

El trabajo asociado y coordinado de todo el equipo de profesionales expertos en cáncer de mama (cirujanos, patólogos, radiólogos, oncólogos médicos y radioterápicos) va a hacer realidad la aplicación de todos estos conocimientos y obtener el máximo beneficio para nuestras pacientes.

Todo esto es hoy una realidad, no forma parte del futuro. Por tanto, deberemos seleccionar de forma muy individualizada tanto la terapia adyuvante o complementaria, como la de la enfermedad metastásica, permitiendo a la paciente vivir más y tener más probabilidades de curarse.

Tratamiento con radioterapia
El tratamiento con cirugía conservadora es la opción de tratamiento estándar para la mayoría de las mujeres diagnosticadas de cáncer de mama en estadios I y II.
En 1973, Veronesi puso en marcha el primer estudio clínico prospectivo randomizado, que comparaba la supervivencia global y la supervivencia libre de enfermedad en pacientes tratadas con cirugía conservadora y radioterapia adyuvante y en aquellas tratadas con mastectomía. Tras 20 años de seguimiento, no se observaron diferencias estadísticamente significativas. Desde entonces, se han desarrollado otros múltiples estudios que han obtenido los mismos resultados, con tasas de recidiva local a 5 años del 4 al 8%.

La cirugía conservadora presenta múltiples ventajas frente a la mastectomía, ya que es superior en cuanto a resultados estéticos y reduce de manera importante el impacto emocional y psicológico en la mujer.

La finalidad última de la radioterapia adyuvante sobre la totalidad de la mama es mejorar la supervivencia libre de enfermedad, minimizando el riesgo de recidiva local sin producir toxicidad cardiaca o pulmonar añadida y respetando la estética de la mama.
Un meta-análisis realizado por el EBCTCG (Early Breast Cancer Trailists Collaborative Group) confirmó una reducción del 75% de la recurrencia local tras radioterapia y demostró que la prevención de 4 recidivas locales previene 1 muerte por cáncer de mama a los 10 años tras el tratamiento.

El tratamiento con radioterapia externa es un tratamiento local o locorregional que está indicado siempre tras una cirugía conservadora y en determinados casos tras mastectomía (bordes afectos, tumores multicéntricos, afectación axilar y tumores de gran tamaño).
En aquellos casos en los que existe afectación ganglionar axilar se deben incluir en el tratamiento de radioterapia las cadenas ganglionares que no se hayan extirpado en la cirugía.

El tratamiento convencional de radioterapia adyuvante tras cirugía conservadora consiste en la administración de 50 Gy sobre la totalidad de la mama empleando fracciones de 200 cGy (25 fracciones) administradas una vez al día, seguida de un boost de 10-16 Gy (5-8 fracciones), lo que supone una duración total de aproximadamente 7 semanas.

A lo largo de estos últimos años, se han llevado a cabo estudios retrospectivos y prospectivos que demuestran que la administración de menos dosis total a la mama, con dosis más alta por fracción, ofrece un control local y una toxicidad tardía incluso inferior al tratamiento estándar de 25 fracciones de 200 cGy. Esta modalidad de tratamiento se denomina hipofraccionamiento.

En estos estudios no se observaron diferencias estadísticamente significativas en cuanto a recurrencia local, supervivencia libre de recidiva, supervivencia global o resultados estéticos tras 10 años de seguimiento.

Hoy en día se considera el hipofraccionamiento como tratamiento estándar y un grupo importante de pacientes se beneficia de dicha técnica. Fraccionamientos con pequeños incrementos de la dosis por fracción, con una dosis total menor administrada en 3 semanas, es una alternativa al fraccionamiento clásico que mejora la calidad de vida de las pacientes al acortar la duración del tratamiento, y similar en cuanto a toxicidad crónica, resultados estéticos y supervivencia libre de recidiva locorregional.

En el servicio de Oncología se valoran todas las pacientes de forma personalizada, realizándose un tratamiento “a la medida” de cada una. Para ello se llevan a cabo las determinaciones de laboratorio, radiológicas y moleculares necesarias para establecer la terapia que más beneficie a cada paciente.

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