¿Qué es la listeriosis?

¿Qué es la listeriosis?

mujer

Hablamos de una infección causada por una bacteria llamada ‘Listeria monoctyogenes’. Este tipo de bacilo es poco frecuente en la población general, pero existen ciertas circunstancias, en las que se produce un desajuste en el sistema inmune, como el embarazo, en el que la probabilidad de contraer dicha enfermedad aumenta. Sin embargo, con unas medidas preventivas se puede evitar el contagio.

¿Cómo se puede contraer la infección?

La puerta de entrada se produce a través de la ingesta de alimentos contaminados. La sintomatología que puede presentar la mujer embarazada suele ser de carácter leve: cuadro pseudogripal inespecífico, molestias gastrointestinales y fiebre. Sin embargo, a nivel fetal y neonatal, las repercusiones pueden ser graves dependiendo de las circunstancias en las que se encuentren tanto la madre como el bebé (la infección suele presentarse en mayor porcentaje en el tercer trimestre).

Por este motivo, es aconsejable que toda mujer embarazada que presente un cuadro de fiebre (un pico de unos 38 ºC), con o sin sintomatología asociada, acuda al servicio de urgencias ginecológicas para que un especialista haga un diagnóstico adecuado de la situación, ya que un diagnóstico precoz de la listeriosis siempre minimiza las consecuencias para el feto.

Medidas de prevención

• Evitar comer carnes preparadas, así como salchichas tipo Frankfurt, siempre y cuando no hayan sido sometidas a cocción intensa previa.
• Evitar los quesos de pasta blanda, del tipo Brie, Camembert, feta y queso azul, siempre y cuando no se hayan elaborado con leche pasteurizada. Los quesos de pasta dura y semidura, como la mozzarella, y los quesos de untar, sí que pueden consumirse.
• Respecto a los lácteos, en general, solo deben ser consumidos aquellos que previamente se hayan sometido al proceso de pasteurización.
• No se recomienda el consumo de patés no enlatados y no esterilizados previamente.
• Evitar el consumo de ahumados (salmón, trucha, bacalao…) que requieran refrigeración, así como el pescado y/o marisco crudo.
• No consumir las ensaladas que se encuentran preparadas, siendo aconsejable sustituir estas por ensaladas caseras, en las que se haya asegurado un correcto lavado y una adecuada manipulación de los ingredientes.
• Cocinar a altas temperaturas las carnes crudas que se vayan a consumir, además de asegurar un correcto calentamiento de los platos precocinados y restos alimentarios previo a su consumo.
• Se deben lavar bien los utensilios de cocina y las superficies donde se lleva a cabo la preparación de los alimentos.
• No se deben mezclar los alimentos crudos, con aquellos que ya hayan sido preparados para consumirse, con el fin de no generar una contaminación cruzada.
• Adecuado lavado de manos previa manipulación de todo alimento.

Ana De la Torre Arandilla
Matrona del Hospital La Milagrosa

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