Protegernos del sol, la medida más eficaz para pre...

Protegernos del sol, la medida más eficaz para prevenir el cáncer de piel

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El cáncer de piel es el de mayor incidencia entre los varones y el segundo en las mujeres. Así lo afirma la Dra. Cristina Núñez, especialista en Dermatología del Hospital La Milagrosa de Madrid, quien asegura que “debemos distinguir entre el cáncer cutáneo y el tumor maligno en la piel o melanoma. La incidencia del cáncer cutáneo no melanoma representa el 25% de todos los cánceres. Con estos datos debería ser suficiente para que de una vez por todas nos tomáramos en serio proteger nuestra piel ante los rayos del sol.”

Según la información publicada por el Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III, el melanoma es uno de los cánceres que más ha aumentado su presencia en los últimos años. En Europa se diagnostican cada año 60.000 nuevos casos, aunque en concreto en España, y gracias al diagnóstico y tratamiento quirúrgico precoz, se registra una de las tasas más bajas de mortalidad.

La forma más eficaz para prevenirlo es la protección. “A pesar de que ya todos lo sabemos, parece que aún no hayamos comprendido las repercusiones que puede tener en nuestra piel el estar expuestos a los rayos del sol sin protección”, afirma la Dra. Núñez. “Y para ello es importante conocer qué tipo de piel tiene cada uno, saber cuál es el fototipo, dependiendo de las características individuales y de la capacidad que tiene la piel para asimilar la radiación solar. Así podemos distinguir entre el fototipo I y II, propio de las personas con la piel muy pálida, generalmente rubios o pelirrojos, que apenas se broncean, casi siempre se queman y suelen desarrollar reacciones fotoalérgicas al ponerse bajo el sol directamente. El fototipo más común es el III, que lo presentan las personas de cabellos castaños y pieles intermedias, y que tras exponerse al sol primero enrojecen y luego se broncean. A continuación, los fototipos IV y V corresponden a personas de pelo moreno o negro y de piel oscura. En este caso se broncean con rapidez cuando están al sol. Finalmente, los afrodescencientes poseen un fototipo VI”.

Una vez que sabemos cuál es nuestro tipo de piel, podremos decidir qué protección necesitamos. Cuanto más bajo sea el fototipo, mayor deberá ser el factor protector de la loción solar (SPF) y menor el tiempo de exposición.

La piel de los más pequeños es la más delicada

Cuidado con la piel de los niños
La especialista en Dermatología advierte que “el efecto dañino del sol en la piel tiene un efecto acumulativo a lo largo de la vida. Por este motivo decimos que la piel tiene memoria. Y es en este aspecto donde debemos incidir en cuidar bien de la piel de los niños”.

Los rasgos anatómicos y funcionales de la piel de los menores de dos años hacen que sea más susceptible a los daños de la radiación UVA que la de los adultos. El riesgo más relevante es la posibilidad de desarrollar en el futuro un melanoma. En la infancia, la tasa de melanoma es baja, entre el 2 y 3% del total de los casos. Pero este riesgo se va incrementando con el paso del tiempo, de forma que el 85% de melanomas por debajo de los 20 años se concentran en el intervalo de edad entre los 15 y los 19 años.

La inmadurez de la barrera epidérmica y la prevalencia de dermatitis atópica, especialmente en los niños más pequeños, refuerzan la necesidad de que los fotoprotectores para este grupo de edad sean mínimamente irritantes, que no irriten los ojos y que tengan un amplio espectro, de permanencia en la piel lo más duradero posible y resistente al agua y la actividad física. “Pero lo más importante es, en verano, no exponerse al sol en las horas centrales del día que son las de máxima radiación, entre las 12:00 y las 17:00 horas, hidratarse por dentro y por fuera y utilizar ropa protectora, además de la crema solar, como gorra, camiseta, gafas de sol y protector labial”.

Qué hacer cuando ya aparece la quemadura solar
A pesar de toda la información que tenemos, es habitual que en verano aparezca alguna quemadura por el sol. “Es muy importante en estos casos aplicar cremas hidratantes que no contengan productos irritantes. En ningún caso poner hielo o sustancias irritantes tipo alcohol, pero sí en cambio compresas de agua fría. A nivel general hay que beber mucho para compensar la deshidratación y tratar el dolor si es preciso. Incluso está indicada la aplicación de corticoides tópicos en capa fina. Pero si aparecen ampollas o se ve afectado el estado general de salud, es el momento de acudir a un dermatólogo para valorar las lesiones y comenzar un tratamiento”.

 

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