Leche materna, nada más

Leche materna, nada más

lactancia

Comienza el calor y muchas son las madres que, en estos días de sol, se preguntan si ¿deben de dar agua a sus bebés? Desde nuestro Servicio de Neonatología nos dan la respuesta: si el bebé es menor de 6 meses y toma pecho a demanda no es necesario darle ningún otro líquido, ni siquiera cuando lleguen los meses de más calor.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) insiste en que la lactancia materna es el mejor alimento para el recién nacido y la recomienda como alimento exclusivo durante estos seis primeros meses de vida. Después, ya sí conviene darles otros líquidos e ir introduciendo en su dieta otros alimentos apropiados a su edad, aunque sea interesante mantener la lactancia materna hasta los 2 años.

La leche materna cubre todas las necesidades de nutrición e hidratación, pero además fortalece el sistema inmunológico, previene de alergias y favorece el apego. Pero es necesario dejar que el bebé vacíe completamente un pecho antes de comenzar con el otro. ¿El motivo? La primera leche que sale suele ser más rica en lactosa y la del final, más densa, tiene más cantidad de grasa, lo que supone un efecto saciante.

Pero, ¿sabías que durante el periodo de lactancia materna se dan hasta cuatro tipos de leche?

La primera, llamada calostro, es espesa y se da en los primeros tres o cuatro días posteriores al parto. Además de ser rica en vitaminas A, E, y K, minerales como sodio y zinc, y betacarotenos, contiene gran cantidad de inmunoglobulinas, sustancias que protegen al recién nacido contra las enfermedades.

La segunda es la leche de transición. Aparece después del calostro y perdura hasta dos semanas después del parto.

Le sigue la leche madura y esta es todo un misterio, ya que no solo varía entre madres, también en una misma mujer cambia según la hora del día, la etapa de lactancia, la mama… Estas variaciones están directamente relacionadas con las necesidades del bebé.

Para acabar, la leche del destete, que va disminuyendo debido a la inclusión en la dieta del bebé de otros alimentos (a menos hambre, menos succión y menos producción de leche). Este tipo de leche posee cantidades mayores de proteína, sodio y hierro, mientras que se conserva la cantidad de grasas, calcio y de compuestos que protegen el sistema inmune del lactante.

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