Las primeras horas tras el parto. ¿Qué sucede en e...

Las primeras horas tras el parto. ¿Qué sucede en el cuerpo de la mujer?

Postparto

Myriam Viudes, matrona del Hospital, explica en el número de abril de la revista Embarazo Sano lo que sucede en el cuerpo de la mujer durante las horas siguientes al parto. Los loquios y los entuertos,  dos mecanismos naturales de expulsión y contracción que ayudan al útero a recuperar su posición inicial antes del embarazo y que pueden llegar a ser molestos y dolorosos en algún caso. El cuidado de la episotomía, la preparación del cuerpo para iniciar la lactancia materna….

Los loquios, suelen tener una duración aproximada de 15 días. La mujer expulsa el fluido vaginal, tras el parto, bien sea vaginal o por cesárea. Este fluido es el resultado de la herida que queda en el útero tras el desprendimiento de la placenta en el alumbramiento. Durante el embarazo la placenta se adhiere a la capa interna del útero mediante una red de vasos sanguíneos y a su expulsión hay una rotura de estos vasos produciéndose consiguientemente un sangrado.

Además de sangre, los loquios se componen de mucosa y membranas procedentes del útero, el cuello y la vagina y de leucocitos.

Los entuertos, consisten en el proceso de involución uterina (el útero vuelve a su lugar). Son contracciones intensas y frecuentes que se producen durante las primeras 24 a 48 horas tras haber dado a luz y pueden durar alrededor de una semana con menos intensidad.
Estas contracciones se acentúan cuando la madre se pone el bebé al pecho, debido a que la succión de los pezones genera la liberación de la hormona oxitocina, que actúa a nivel de las fibras musculares uterinas provocando esas contracciones intensas.

La episotomía. Cómo cuidarla
La curación y cuidado de los puntos aplicados para cerrar el corte realizado en el parto es importante realizarlo correctamente para obtener una mejor y más rápida recuperación post parto. Se pueden seguir estos consejos:
• Si hay inflamación, aplicar hielo local en la zona del periné.
• Para lavar la herida se debe utilizar agua tibia con jabón neutro o de higiene íntima. Es mejor evitar las soluciones antisépticas. Es importante recordar que la limpieza debe ir siempre de la vagina hacia el ano y que el baño en bañera aún no es aconsejable.
• Es muy importante secar bien la zona, dando suaves toques con la toalla (sin frotar) o utilizando el secador con aire frío.
• Se debe cambiar a menudo la compresa utilizada para los loquios. Las compresas tocológicas, sin plástico, facilitan la transpiración.
Algo parecido sucede con la cicatriz de la cesárea es importante mantenerla limpia y seca y no coger pesos durante las primeras semanas posteriores a la cirugía. Una vez extirpados los puntos por el especialista, se recomienda hidratarla con aceites o geles adecuados ya que disminuyen el proceso inflamatorio, reducen la coloración, impiden la formación de lesiones (queloides) y mejoran la textura de la cicatriz.

La lactancia materna
La llamada “subida de la leche” se produce entre las 30 y las 72 horas posteriores a nacer el bebé, ya sea parto vaginal o por cesárea. Esto es debido a un proceso natural y fisiológico que se produce al expulsar la placenta. En madres primerizas suele darse más tarde, mientras que en las que ya han tenido más hijos puede darse incluso antes de que nazca el niño.
Después del nacimiento del bebé y la salida de la placenta descienden los niveles de progesterona y aumentan los niveles de prolactina, hormona encargada de la producción de leche materna. La madre ya produce calostro, muy beneficioso para el bebé, y poco a poco se irá subiendo la leche.

Artículo Embarazo Sano 

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