La lactancia materna: la mamá

La lactancia materna: la mamá

Vinculo mamá y bebé

Durante la lactancia la mamá debe seguir una serie de cuidados para mantener su estado nutricional, estar hidratada adecuadamente y evitar complicaciones. 

La alimentación: “¿la madre debe  seguir una dieta especial?”

La producción de leche, el ritmo alterado de descanso implican un gasto extraordinario de energía que debes cubrir con tu alimentación, para evitar un posible deterioro de tu estado de salud y nutrición. Incluso puede que necesites comer más de lo habitual (un cazo más de arroz, pasta, algo más de pan…etc).

Tu dieta durante la lactancia debe incluir leche, carnes, legumbres, frutas y verduras para poder cubrir tus necesidades nutricionales de calcio y de hierro.

También es importante que aumentes la cantidad de líquidos para mantenerte hidratada y que puedas tener la cantidad suficiente de leche. El mejor indicador de la cantidad de líquidos que requieres es la sed; por esto es importante que bebas agua, leche o zumos cada vez que sientas sed.

Las mastitis: cómo prevenirlas  y tratarlas

La mastitis es una inflamación de la mama que puede producirse por obstrucción de algún conducto por el que circula la leche , o puede ser infecciosa o alérgica.

Los síntomas aparecen de forma súbita en forma de:

  • pecho doloroso.
  • malestar general y fiebre.
  • parte del pecho y de la mama está sensible, enrojecida, hinchada, y dura.

Cómo prevenirla:

  • Una de las causas más frecuentes que provocan la mastitis es una mala postura y agarre del bebé al pecho. Es importante que antes de comenzar a alimentar al bebé, te asegures de que la postura del bebé es la correcta. En la página web de la Liga de la Leche Materna tienes una buena ilustración para colocarle correctamente.
  • Debes evitar el destete súbito, restricción de tomas. Éste debe ser progresivo a medida que el bebé va introduciendo otros alimentos.
  • Desde la primera hora de vida del bebé, tal y como recomienda la OMS y la UNICEF, se debe amamantar a demanda y a menudo.
  • Asegúrate de que el bebé termina el primer pecho antes de ofrecerle el siguiente. Esto saciará al bebé y evitará la creación de nódulos de leche en el pecho.
  • Evita que los pechos se llenen demasiado: dificulta el agarre al pecho por parte del bebé, genera dolor a la madre y dificulta la salida de la leche.
  • Evita el uso de chupetes, biberones, suplementos e intentar amamantar exclusivamente durante los primeros 6 meses.
  • Evita comprimir los pechos con ropa, bolsos pesados o con la mano.
  • Consulta con el especialista cuando sospeches que puedes tener una obstrucción o una mastitis.

Tratamiento

Si los síntomas empeoran después de 12-24 horas siguiendo estas recomendaciones es necesario consultar o acudir al especialista.  En este caso, la mastitis se suele tratar como infecciosa con antibióticos.

Si los síntomas no mejoraran pasadas las 48 horas de tomar antibióticos, debes acudir al  médico otra vez, porque es posible que sea necesario un cultivo de leche para averiguar si la mastitis es causada por una bacteria, un virus o un hongo y si es así, habría que reconducir el tratamiento.

Me incorporo a trabajar. ¿Y ahora qué?

A día de hoy, existen en el mercado diferentes sacaleches que facilitan que la madre pueda extraerse leche, congelarla y que el bebé pueda tomarla aunque la madre no esté junto a él.

La leche materna se puede conservar a temperatura ambiente, refrigerada en la nevera y, además, congelada. En función de la temperatura a la que se exponga la leche materna, el tiempo de almacenamiento será más o menos extenso.

Puedes seguir estas recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría para conservar la leche materna:

  • Sin refrigerar. La leche materna puede conservarse sin refrigerar durante 24 horas, siempre que la temperatura ambiente no supere los 15ºC. El tiempo se reduce a diez horas, si la temperatura es entre 19 y 22ºC, a seis horas si es de 25ºC y cuatro horas si supera los 30ºC.
  • En la nevera. A una temperatura de entre cero y 4ºC, la leche materna aguanta entre cinco y ocho días. No hay que colocar los recipientes en la puerta de la nevera, ya que la temperatura es menos estable que en un estante.
  • En el congelador. Si el modelo de congelador es de los que están dentro de la misma nevera, la leche materna puede permanecer hasta dos semanas. Si es de los que forman parte de la nevera pero tienen puerta separada, dura entre tres y cuatro meses. Si el congelador es independiente y cuenta con una temperatura constante de -19ºC, la leche materna se conserva hasta seis meses.

 

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