Todo lo que necesitas saber sobre la hipertensión ...

Todo lo que necesitas saber sobre la hipertensión arterial

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La hipertensión arterial es el aumento de forma permanente de la presión de las arterias. Es una enfermedad asintomática pero que, si no se trata, puede desencadenar complicaciones graves como un infarto de miocardio, una hemorragia o un ictus cerebral. Por eso es muy importante la incorporación de hábitos saludables a la rutina diaria como medida preventiva. El equipo de Medicina Interna del Hospital La Milagrosa nos ofrece las siguientes claves. 

La tensión arterial se mide con un esfigmomanómetro (tensiómetro) y se define por dos componentes:
– La presión sistólica: es el número más alto y representa la presión que genera el corazón cuando bombea la sangre al resto del cuerpo (en la sístole).

– La presión diastólica: es el número más bajo y se refiere a la presión residual en las arterias entre los latidos del corazón (en diástole, el periodo de relajación del corazón).

La hipertensión mantenida afecta a las arterias. Éstas se endurecen y sus paredes pierden la elasticidad inicial, predisponiendo el desarrollo de las placas de ateroma y la arterioesclerosis.

Soy hipertenso, ¿qué tengo que hacer?
La hipertensión esencial, que es considerada un factor de riesgo vascular, no se cura pero puede controlarse. En general, debe mantenerse un tratamiento para toda la vida, pautado y controlado por un médico, con el objetivo de estabilizar la cifras de tensión arterial por debajo de 140/90 (135/85 en personas con diabetes).

La medicación es sólo una parte del tratamiento de la hipertensión, ya que también se recomiendan hábitos de vida saludable que ayudan a que el tratamiento funcione: una dieta para perder peso, no abusar del consumo de sal y hacer ejercicio con regularidad.

El paciente debe ser consciente de su enfermedad y habituarse a un modo de vida sana. A continuación ofrecemos unos consejos prácticos:
• Reduce el peso corporal: generalmente la hipertensión está asociada al sobrepeso.
• Reduce el consumo de sal a menos de 3 gramos al día y de productos precocinados o en conserva.
• Realiza ejercicio físico, preferentemente pasear, correr moderadamente, nadar o ir en bicicleta, de 30 a 45 minutos, un mínimo de 3 veces por semana.
• Reduce, y si puedes elimina, el consumo de café. Consume alimentos ricos en potasio, como legumbres, frutas y verduras.
• No fumes: el tabaco, junto con la hipertensión, daña aún más las arterias.
• Medirse la tensión varios días a la semana, a la misma hora y en situación relajada. Si existiera un cambio importante de las cifras habituales o se repite en el tiempo a lo largo de uno o dos días, es recomendable acudir al médico.

Cuándo debo ir al médico
Uno de los principales riesgos que tiene un paciente con hipertensión arterial es el infarto de miocardio. Un hipertenso mal tratado tiene, de media, 10 veces más riesgo de morir de infarto que un individuo con tensión normal.

Por otro lado, la hipertensión puede producir trombos cerebrales o rupturas arteriales, pudiendo dar lugar a hemorragias, daño en las células nerviosas, pérdida de memoria o parálisis neurológica. Tanto el riñón como el ojo sufren asimismo las consecuencias de la hipertensión arterial mal controlada ya que produce daño de las pequeñas arterias de esos órganos (glomérulos renales y retina), favoreciendo la aparición de insuficiencia renal o incluso pérdida de visión.

Por todo ello, una vez diagnosticado de hipertensión, es importante realizar revisiones médicas anuales y cumplir adecuadamente las indicaciones que prescribe el médico.

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