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La gastroenteritis: una enfermedad digestiva muy frecuente en niños

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La inflamación de la mucosa del estómago se denomina gastritis y la de los intestinos se conoce como enteritis. Cuando la inflamación afecta a los dos órganos los afectados se produce una gastroenteritis, que es la irritación e inflamación del conjunto del tracto digestivo. En más del 90% de los casos se debe a una causa vírica y en los niños es muy contagiosa, aunque es una enfermedad benigna  y dura tan sólo unos días.

El lavado de manos del niño y de su cuidador es la medida más barata y eficaz de prevenirla. Es importante tenerlo en cuenta antes de poner la mesa, comer, preparar o tocar algún alimento o utensilio de cocina. Fundamental también lavarse las manos siempre después de ir al baño, limpiar a los niños o manipular pañales, estornudar, toser y sonarse, estar con un enfermo o jugar con la mascota.

Síntomas de la gastroenteritis en bebés y niños

Los primeros síntomas que se presentan  pueden ser:

–          Falta de apetito

–         Vómitos

–          Diarrea

–          Dolor abdominal

–          Fiebre

En el caso de los bebés estos síntomas puedes estar acompañados de

–          Irritabilidad producida normalmente por los dolores gástricos

–          Actitud más seria y mimosa de lo habitual

–          Somnolencia

Acerca de los vómitos

Cuando comienzan los vómitos, pueden presentarse las primeras dudas para los padres sobre qué ofrecer al niño y cuándo hacerlo.

Normalmente justo después de expulsar el alimento del estómago, el niño o bebé puede tener una fuerte sensación de sed y pedir agua o lactancia. Es bueno esperar un poco antes de ofrecer algo de bebida para dar tiempo al estómago a asentarse. Respecto a la bebida se recomienda dar una bebida que contenga minerales que ayudan a que el niño a recuperar los nutrientes perdidos (por ejemplo, suero).

Durante la primera hora, debemos darle el líquido poco a poco, se recomienda ofrecer una cucharadita de suero o bebida isotónica cada cinco minutos ya que si se el niño bebe gran cantidad, el estómago al estar resentido, puede volver a  rechazarlo.

En caso de los bebés con alimentación complementaria, debemos ofrecerles suero a menudo durante las primeras 24 horas o hasta que los vómitos se detengan y, si tiene hambre, darle de comer las veces que pida y la cantidad que desee. Respecto a la comida, no es recomendable variar la alimentación. El niño puede seguir con los cereales, verduras, carne, pescado, lácteos (leche y yogur) y frutas habituales.

En los bebés lactantes no hace falta variar su dieta. La madre debe seguir amamantándole igualmente. Lo mismo para los bebés que toman biberón.

Sobre la diarrea

La diarrea es uno de los síntomas que más rápido se presentan cuando se produce el contagio. Aunque los episodios de heces líquidas se repitan cada vez que el bebé o niño coma, es recomendable seguir ofreciéndoselo sin forzar, ya que el cuerpo siempre absorbe algún nutriente.

En el caso en que los episodios de diarrea duren más de 2 ó 3 días, es necesario acudir al médico para que realice una valoración del niño.

Pautas para controlar la deshidratación

Lo más importante en estos casos es controlar que el bebé o niño  no se deshidrate y en caso de duda, acudir siempre al médico o urgencias pediátricas. Pautas que pueden ayudar a los padres a controlar la deshidratación:

–          Que la boca y la zona de la lengua esté húmeda y con abundante saliva.

–          Que llore con lágrimas. La ausencia es síntoma de deshidratación.

–          Ausencia de fiebre.

–          Que la fontanela no esté hundida.

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