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Estreñimiento: muy frecuente en el periodo vacacional

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El estreñimiento es muy frecuente en la época vacacional. ¿Por qué? El motivo es que el organismo, y en este caso nuestro intestino, está acostumbrado a una rutina diaria (trabajo, niños, deporte…) en la que seguimos unos hábitos alimentarios concretos y ahora alteramos ese ritmo habitual (nos levantamos más tarde, comemos fuera de casa y no dormimos en nuestra cama).

Igual que nosotros necesitamos un período de adaptación cuando se producen cambios en nuestra vida cotidiana, nuestro intestino también Es lógico que el organismo necesite acostumbrarse al trajín vacacional y es por eso que, durante esta fase adaptativa, se produzca un cambio en la regularidad deposicional.

¿Qué definimos como estreñimiento?

El estreñimiento consiste en un retardo o una dificultad para evacuar las heces. La frecuencia de esta evacuación no es igual para todas las personas (puede variar de tres veces al día a tres veces por semana). Cada persona tiene su ritmo. Para poder definir el estreñimiento las deposiciones deben ser poco frecuentes (es decir, menos de tres por semana), duras, secas y difíciles de evacuar. Así que no es necesario ir al baño cada día a pesar de que es una creencia muy extendida.

¿Qué tratamientos tiene el estreñimiento?

1.- Medidas higiénico-dietéticas: Muchos pacientes con estreñimiento viven muy preocupados si su hábito intestinal es irregular o poco frecuente, fundamentalmente por una posible relación con enfermedades de índole orgánica. Es importante tranquilizarle e informarle de que los trastornos de la defecación son muy frecuentes entre la población sana y más aún en verano, y que sus síntomas no son nocivos para el organismo.
Como primera medida, ante un paciente estreñido ha de instaurarse una serie de medidas higiénico-dietéticas y solo cuando con ellas no se solucione el problema se instaurará un tratamiento farmacológico.

Dichas medidas incluyen:

  • Educar el intestino sin reprimir nunca la necesidad de evacuación, acudiendo al servicio cuando se tenga ganas.
  • Evitar la inmovilidad y el sedentarismo con la realización de ejercicio físico de forma regular.
  • Intentar habituarse a defecar a la misma hora, procurando ir con tiempo suficiente y sin prisas.
  • Prevenir la deshidratación que produce heces duras y pequeñas. Intentar beber más de 8 vasos de agua al día.
  • En vez de agua se pueden tomar otros líquidos como, zumos, sopas, infusiones u otras bebidas.
  • Aumentar el consumo de fibra en la dieta a 25-20 gramos diarios, con una mayor ingesta de fruta, verdura y legumbres.
  • Escoger verduras y piezas de fruta enteras, dado que en la piel es donde se encuentra la mayoría de la fibra.
  • Procurar tomar pan y cereales integrales.
  • Cocinar y aliñar con aceite de oliva.
  • Intentar eliminar posibles fármacos que favorezcan el estreñimiento.
  • Evitar la toma de laxantes de tipo irritativo por periodos prolongados de tiempo sin consultar con su médico.
  • Evitar los esfuerzos excesivos durante la evacuación.

Una dieta adecuada es la medida más fisiológica y barata para el control del estreñimiento leve o moderado, pero puede ser insuficiente en los casos de estreñimiento grave.

2.- Tratamiento farmacológico: El tratamiento farmacológico está indicado cuando las medidas higiénico dietéticas antes comentadas no sean suficientes.

Los fármacos  (siempre tomados bajo supervisión médica) más frecuentemente utilizados incluyen:

  • Agentes formadores de masa: son sustancia que proceden de fuentes naturales (como las semillas de Plantago ovata, salvado de trigo, las plantas gomosas y guar) o de fuentes sintéticas como la metilcelulosa. Han de administrarse con abundante líquido y su efecto terapéutico suele aparecer entre las 12 y 72 horas. En ocasiones puede ser necesario esperar varios días, e incluso semanas, para obtener el efecto deseado.
  • Laxantes osmóticos: como lactulosa, polietilen- glicol salfato de magnesio, etc.
  • Laxantes estimulantes: Estimulan la motilidad intestinal y promueven la secreción de agua y electrolitos (cáscara sagrada, sen, aloe, aceite de ricinobisacodil, etc.). Se han de consumir cuando fracasen otros tratamientos y sólo cuando sean indicados por un profesional.
  • Laxantes lubricantes: aceite de parafina, glicerina, etc. Se han de dar en casos y situaciones muy concretas y bajo la supervisión médica.
  • Enemas: indicados en la impactación fecal.

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