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Cada año se diagnostican 60.000 nuevos casos de melanoma en Europa. La vigilancia de los lunares, clave en el diagnóstico

dermatologia

Bien es sabido que la vitamina D que nuestro cuerpo genera al recibir la luz solar es muy beneficiosa para nuestro organismo, pero sin duda alguna y cada año, los profesionales insisten más, es la fuente principal de la radiación ultravioleta (UV), la cual constituye el factor de riesgo principal de la mayoría de los cánceres de piel.

Según indica la Dra. Cristina Núñez, Especialista en Dermatología del Hospital La Milagrosa de Madrid, podemos distinguir entre el cáncer cutáneo no melanoma y el melanoma (tumor maligno en la piel). La tasa de incidencia del cáncer cutáneo no melanoma, representa el 25% de todos los cánceres, siendo el cáncer de mayor incidencia en varones y el segundo en mujeres.

Respecto al melanoma, es de los cánceres que más han aumentado en los últimos años. De hecho, en Europa se diagnostican aproximadamente 60.000 nuevos casos al año. España presenta una de las tasas más bajas de incidencia y mortalidad posiblemente debida al aumento de diagnósticos y tratamientos quirúrgicos precoces.

Vigilancia de los lunares: clave en el diagnóstico precoz

A lo largo de la historia los lunares han sido reflejo de belleza y hermosura. Así, los franceses los llamaron “granos de belleza” razón por la cual se popularizaron los lunares artificiales en el siglo XVII; para otros, la localización de lunares en la frente auguraba éxitos y en las manos reflejaba sinceridad.

Médicamente, los lunares o también llamados nevus (tumor beningo) se les reconoce por ser una mancha de color uniforme café, canela o negro en la piel. Puede ser plano o prominente, redondo u ovalado. Podemos tener un lunar de nacimiento o bien puede aparecer durante la infancia o la juventud. Es el dermatólogo quien debe examinar los lunares nuevos que aparecen a lo largo de la vida de una persona, explica la Dra. Cristina Núñez.

abc lunares

Según indica la Sociedad Americana del Cáncer, la mayoría de las personas tienen lunares, y casi todos son inofensivos. Sin embargo, es importante estar atento a los cambios en su tamaño, forma o color, porque esto puede ser un signo de que se está desarrollando un melanoma (tumor maligno).

Factores de riesgo

En el caso del Cáncer Cutáneo No Melanoma, los factores de riesgo comprenden la exposición a rayos UVB Y UVA, exposición a radiaciones ionizantes, genodermatosis, infecciones virales, carcinógenos químicos , inmunosupresión y piel con daño crónico (ulceras y fistulas).

En el caso del Melanoma las pieles claras con tendencia a quemarse por el sol (fototipo I y II) presentan más riesgo de desarrollar melanoma.

La presencia de multiples nevus (a partir de 50) comunes adquiridos son también un factor de riesgo para desarrollar melanoma

Familiares en primer grado  con melanoma (padre, madre, hermanos) se asocia también  a mayor riesgo.

Exposición solar intensa e intermitente y quemaduras solares en la infancia y adolescencia.

Las personas con melanoma tienen más riesgo de desarrollar otros melanomas, motivo por el que es necesario un seguimiento por parte del dermatólogo  de por vida, explica Cristina Nuñez.

Avances clínicos en el diagnóstico.

Ante un paciente con sospecha de cáncer de piel se realiza una exploración cutánea completa de toda la superficie corporal y la valoración  de las cadenas ganglionares. El diagnóstico definitivo se realiza mediante una biopsia cutánea con el correspondiente estudio histológico de la lesión, explica Cristina Núñez.

No obstante, hoy en día, existen también pruebas no invasivas que complementan los hallazgos clínicos como son la dermatoscopia digital y la microscopia confocal. La introducción de esta técnica en la práctica habitual  del dermatólogo, nos permite visualizar estructuras más allá de la epidermis y que a simple vista no se pueden observar, destaca la doctora.

Una vez diagnosticado el tumor se realizara el estudio de extensión para la correspondiente clasificación del tumor y con ello plantear el tratamiento  necesario.

 

10  pasos que deberías seguir para prevenir  el cáncer de piel 

  1. Aplicarse protección solar en función del fototipo de piel durante todo el año (incluso en los días nublados)
  2. Hidratarse por dentro y por fuera.
  3. Evitar el bronceado artificial mediante lámparas de rayos UVA
  4. Utilizar ropa protectora (gorra, camisetas…).
  5. Utilizar gafas de sol adecuadas que bloqueen los efectos de los rayos UV en los ojos y su contorno
  6. En verano, no exponerse al sol en las horas centrales del día, horas de máxima radiación ( 12.00h a 17.00h.).
  7. Aplicarse protector labial
  8. Evitar las quemaduras cubriéndose y alejándose del sol.
  9. Vigilar lunares o manchas que aparezcan en la piel, si cambian de forma, color, etc
  10. Acudir al dermatólogo en caso de duda

Ver artículo La Razón 

 

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